Ordena, haz un puzzle

Buscar el mejor lugar para cada cosa, vamos a por el tercer punto del método del orden sostenible. Como estamos acotando la entrada e invitando a salir a lo innecesario, poco a poco se van creando espacios que nos van a permitir colocar mejor lo que necesitamos y nos gusta.

El método del puzzle

Cuando era niña mi padre me enseñó el método más eficaz para hacer un puzzle: primero buscar las piezas que tenían un lado recto y armar el marco exterior; luego, agrupar el resto de piezas por colores o texturas parecidas. Y ya ir buscando y probando hasta colocar cada pieza en el lugar adecuado. Me encantaba ver como poco a poco progresaba y sobretodo el momento de colocar la última pieza cuando la imagen cobraba sentido. En casa, podemos aplicar el mismo método para encontrar el lugar adecuado a cada cosa.

El marco exterior

Clasifica las cosas según la frecuencia de uso. Lo primero, “las piezas con un lado recto”, lo esencial, lo que usamos a diario o muy a menudo. A estas cosas les asignamos el mejor sitio, el más cómodo, el lugar donde solo necesitemos hacer un gesto para cogerlo y ¡muy importante! para guardarlo. De este modo vamos armando “el marco exterior” que determinará el espacio que nos queda para lo demás. Aplica este criterio para todo y en toda la casa, cocina, baño, dormitorios…

Pieza a pieza

A continuación, volvemos a clasificar y agrupar lo que queda con el mismo criterio de la frecuencia de uso, distinguiendo entre lo que usamos de vez en cuando, por ejemplo el costurero, las herramientas y lo que utilizamos muy esporádicamente o una vez al año, como podría ser el árbol y los adornos de navidad. Y vamos colocando, ensayando y probando. Lo que no usamos a menudo puede requerir que tengamos que mover algo para cogerlo, y en el caso de lo esporádico, si necesitamos subirnos a una escalera  porque lo colocamos en un altillo o bajar a buscarlo al trastero, no nos importará porque ese esfuerzo solo tendremos que hacerlo muy de cuando en cuando.

¿Te sobran piezas?

No te sorprendas porque es posible que a medida que avances y experimentes el confort de tener las cosas a mano, holgadas, que no te cueste nada cogerlas y guardarlas, te vuelvas a cuestionar y analizar lo que tienes y no te importe hacer una nueva ronda de descarte.

La magia de la última pieza

La última pieza sería lo bonito, lo que nos gusta, lo que hace que nuestra casa cobre sentido. Porque una casa es un hogar cuando se da el equilibrio entre uso y disfrute, cuando nos apetece estar allí y es una solución y no un problema. Las cosas que nos gustan, adornos, cuadros, colecciones, plantas, recuerdos de viajes… deben tener su lugar único, donde luzcan, las veamos y nos inspiren.

Y así, paso a paso vamos avanzando en conseguir una casa en orden sostenible, en el próximo post te cuento como, a la vez que limpio, ordeno o viceversa! Espero que el post te haya gustado

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