Limpiando el orden

Avanzando en una casa que se ha ido vaciando de cosas inútiles, donde has colocado lo útil y bonito de forma estratégicamente práctica, nos toca ahora revisar el concepto de limpieza que nos mantendrá la casa al día. Te planteo aquí algunas ideas.

Limpia siempre a fondo

Limpiar sobre limpio es más fácil, rápido y agradable que tenerte que emplear a fondo sobre algo atrasado. Con una buena estrategia, convertir una limpieza “por encima” en una limpieza a fondo implica poco tiempo más. Incorpora en la ruta de limpieza los lugares invisibles: interior de armarios y cajones; rincones y zócalos, enchufes e interruptores; lámparas, bombillas y cuadros; ventanas y persianas… El aspirador es un aliado perfecto. Haz la prueba, reloj en mano, para comprobar el tiempo de más que inviertes.

Ordena y limpia a la vez

Normalmente tenemos la idea de que hay que ordenar antes de limpiar así que cuanto más desorden acumulamos más se nos atrasa la limpieza. Y sumamos a la frustración por el desorden la certeza de que nuestra casa no está limpia. ¿Y si ordenas y limpias a la vez? Las zonas a las que das más uso en casa son las que tienes que ordenar más a menudo, aprovecha a limpiarlas mientras recoges y ordenas. Especialmente recomendado en la zona de juegos si tienes niños…

Descarta cuando limpies

Pasar el aspirador o limpiar el polvo, nos da la oportunidad de detectar focos incipientes de desorden. No los entretengas, el ticket que no sirve, la horquilla rota, la publicidad que no leerás, el frasco vacío… directamente a la basura. Cuanto más a menudo limpies, menos posibilidad de desorden y acumulación tendrás.

Limpia cocinando

Mientras cocinas, es muy práctico ir lavando lo que utilizas, así no se te acumula todo después. Cuando acabes de limpiar la encimera, aprovecha a limpiar las puertas de los armarios. Limpiar los tarros de pasta, legumbres o galletas al guardarlos para evitar huellas, limpiar los armarios de la vajilla o de los vasos cuando quedan vacíos antes de guardarlo todo de nuevo o revisar los cubos de basura al sacar la bolsa, son pequeños gestos que cuando los incorpores en tu rutina los harás automáticamente sin darte ni cuenta.

Limpia y haz inventario

En el armario del cuarto de baño no se sabe cómo se van acumulando las cosas: entre los productos de repuesto, los que se utilizan poco o nunca, y los que se acaban y no se retiran, cuando te das cuenta vuelve a estar lleno. Si cuando limpias el baño vacías el armario, lo limpias y lo vuelves a llenar, sabrás lo que tienes que comprar, tirarás algún envase despistado y descartarás aquel producto que, definitivamente, no estás usando. Aplica el mismo criterio a la despensa y a la nevera y se mantendrán siempre limpios y al día. Garantizado.

Y por último, evita limpiar

Tener las encimeras de baño y cocina despejadas facilita enormemente la limpieza. Las bibliotecas y colecciones de adornos y figuritas son muy bonitas pero también son acumuladores de polvo. La mejor decisión que tomé hace años fue comprar estanterías con puertas de cristal para los libros, los recuerdos de viajes y las cosas que me gustan. Ahorro muchas horas de limpieza y mucho polvo acumulado.

¿Quieres que te explique cómo diseñar tus rutinas para disfrutar de tu casa organizada y limpia?

 

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