Hasta aquí puedo llegar

¡Hola! ¿Cómo estás? Después de muchos días de ausencia, ¡escribo de nuevo! Lo echaba de menos pero no me ha sido posible mantener el ritmo de publicación. No sé si lo sabes, pero compagino Tidy & Happy con mi actividad laboral, así que no dispongo de demasiado tiempo libre y la preparación de talleres, formación y compromisos me han tenido muy ocupada.

Así que hoy, pienso que es una buena ocasión para hablar acerca de la organización del tiempo. Aprender a priorizar es el secreto para eliminar el desorden de la agenda y es una de las claves de una buena organización.

Ordena tu agenda

La organización y el orden cobran sentido cuando nos permiten tener una vida más confortable, ya sea porque conseguimos cumplir con las obligaciones o porque conseguimos disponer de más tiempo libre. Como anotaba en un post anterior, Ordena tu tiempo, no se trata de organizarnos para poder hacer más cosas, cargándonos con más obligaciones, sino de conocernos mejor, asumir nuestras capacidades y limitaciones y en base a ello tomar nuestras decisiones y saber hasta dónde podemos llegar.

Nuevos proyectos

Cuando emprendemos nuevos proyectos puede que no tengamos muy claro cuánta energía y tiempo nos van a consumir. Las ganas de hacer nuevas cosas, la voluntad de llegar a todo, el afán por hacerlo lo mejor posible… nos aportan mucha energía, pero al final el tiempo y nuestra capacidad física y mental son limitados.

Cuando ves que tienes que ganar tiempo al tiempo, que restas horas destinadas a otras actividades; cuando en tus ratos libres piensas que tendrías que estar haciendo cosas y la lista de tareas se llena a mayor ritmo de lo que puedes tachar, ha llegado el momento del “hasta aquí puedo llegar”.

Priorizar

Es el momento de parar y replantear tu agenda. Saber el tiempo que necesitas para hacer cada cosa es indispensable para poder organizarte: de nada sirve plantear un horario que no vas a poder cumplir porque destinas menos tiempo del necesario a las tareas. Por otro lado, saber priorizar es necesario porque, a pesar de técnicas y trucos, el tiempo es finito. Cuando consigues el equilibrio y planificas bien tu tiempo, la sensación de bienestar es enorme.

No tienes tiempo o no tienes ganas

Pero no todo es cuestión de tiempo. No somos máquinas, no tenemos el mismo ánimo cada día, ni en cada momento de la jornada, y esto influye en la forma de afrontar nuestro día a día. Muchas veces ocurre que tiempo tenemos, pero lo que no hay son ganas, y esto debemos tenerlo en cuenta cuando nos planificamos, dejándonos espacios en blanco, tomándonos la vida con más calma y sobre todo no sintiéndonos culpables por estar cómodamente sentados sin hacer nada o perdiendo el tiempo.

Recuperar las ganas

Intenta encontrar las ganas de destinar un poco de tiempo a hacer deporte, aunque sólo sea caminar un poco cada día, planificar un menú saludable o tomar café con las amigas. También a mantener tu casa y tus cosas en orden. Porque todo esto hará que te sientas bien y te ayudará a llevar el día a día con mejor humor.

Así que, en resumen, ¡te deseo que tengas muchas ganas!

Hasta pronto

Photo by Kevin Ku on Unsplash

 

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